
Bejarana
Por Alba Malaver
Iba muy cansada un día, Bejarana muy cargada,
rumbo a Manta Grande Arriba, a las fincas visitara.
¡Arre!, Bejarana
—Abuelita no doy más—, la nieta clamó agotada:
—Mucho pesa mi morrala, qué será de Bejarana.
¡Arre!, Bejarana
—El paisaje aunque me alienta, es el cincho, es la enramada.
Si levanto mi mirada, es la vereda empinada.
¡Arre!, Bejarana
La bestia, la compañía, la niña trastabillaba.
Mandó la abuela apurada, de la cola se agarrara.
¡Arre!, Bejarana
—Por el Alto Fiero arriba, alza tu rostro adorada—.
Muy aprisa se miraban, nieta, abuela y Bejarana.
¡Arre!, Bejarana
Yegua fue del bisabuelo, potra de muy fina estampa,
es de la familia hombría, caballo hoy para la carga.
¡Arre!, Bejarana
Nubes blancas galopaban, dulces peras esperaban.
En la cima las praderas, aguamiel en la cascada.
¡Arre!, Bejarana
De una familia la herencia, en la enjalma lleva el alma.
Subir la montaña cuesta. A tus fibras harto alaba.
¡Arre!, Bejarana
9 de Septiembre, 2020